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LA PALABRA, CONTIGO

Gálatas 1

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Reina Valera 1909 3 min de lectura

PABLO, apóstol, (no de los hombres, ni por hombre, mas por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos),

Y todos los hermanos que están conmigo , á las iglesias de Galacia:

Gracia sea á vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo ,

El cual se dió á sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme á la voluntad de Dios y Padre nuestro;

Al cual sea la gloria por siglos de siglos. Amén.

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó á la gracia de Cristo, á otro evangelio:

No que hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema.

Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema.

Porque, ¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios? ¿ó busco de agradar á hombres? Cierto, que si todavía agradara á los hombres, no sería siervo de Cristo.

Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio que ha sido anunciado por mí, no es según hombre;

Pues ni yo lo recibí, ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo .

Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el Judaismo, que perseguía sobremanera la iglesia de Dios, y la destruía;

Y aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo muy más celador que todos de las tradiciones de mis padres.

Mas cuando plugo á Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,

Revelar á su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, luego no conferí con carne y sangre;

Ni fuí á Jerusalem á los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fuí á la Arabia, y volví de nuevo á Damasco.

Después, pasados tres años, fuí á Jerusalem á ver á Pedro, y estuve con él quince días.

Mas á ningún otro de los apóstoles vi, sino á Jacobo el hermano del Señor.

Y en esto que os escribo, he aquí, delante de Dios, no miento.

Después fuí á las partes de Siria y de Cilicia;

Y no era conocido de vista á las iglesias de Judea, que eran en Cristo;

Solamente habían oído decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruía.

Y glorificaban á Dios en mí.

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