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LA PALABRA, CONTIGO

Salmos 84

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Reina Valera 1909 2 min de lectura

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré. ¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío.

Bienaventurados los que habitan en tu casa: perpetuamente te alabarán. (Selah.)

Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.

Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques.

Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión.

Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.)

Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.

Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien á los que en integridad andan.

Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

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