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LA PALABRA, CONTIGO

Proverbios 7

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Reina Valera 1960 3 min de lectura

Hijo mío, guarda mis razones, Y atesora contigo mis mandamientos.

Guarda mis mandamientos y vivirás, Y mi ley como las niñas de tus ojos.

Lígalos a tus dedos; Escríbelos en la tabla de tu corazón.

Dí a la sabiduría: Tú eres mi hermana, Y a la inteligencia llama parienta;

Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras.

Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía,

Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, A un joven falto de entendimiento,

El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, E iba camino a la casa de ella,

A la tarde del día, cuando ya oscurecía, En la oscuridad y tinieblas de la noche.

Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón.

Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa;

Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas.

Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo:

Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos;

Por tanto, he salido a encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

He adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto;

He perfumado mi cámara Con mirra, áloes y canela.

Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores.

Porque el marido no está en casa; Se ha ido a un largo viaje.

La bolsa de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá a su casa.

Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, Le obligó con la zalamería de sus labios.

Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a las prisiones para ser castigado;

Como el ave que se apresura a la red, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasa su corazón.

Ahora pues, hijos, oídme, Y estad atentos a las razones de mi boca.

No se aparte tu corazón a sus caminos; No yerres en sus veredas.

Porque a muchos ha hecho caer heridos, Y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

Camino al Seol es su casa, Que conduce a las cámaras de la muerte.

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