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LA PALABRA, CONTIGO

Salmos 16

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Reina Valera 1960 1 min de lectura

Mictam de David. Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.

Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.

Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.

A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;

Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

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