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LA PALABRA, CONTIGO

Proverbios 2

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Reina Valera 1960 2 min de lectura

Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,

Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia,

Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz;

Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros,

Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

El provee de sana sabiduría a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente.

Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.

Entonces entenderás justicia, juicio Y equidad, y todo buen camino.

Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, Y la ciencia fuere grata a tu alma,

La discreción te guardará; Te preservará la inteligencia,

Para librarte del mal camino, De los hombres que hablan perversidades,

Que dejan los caminos derechos, Para andar por sendas tenebrosas;

Que se alegran haciendo el mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio;

Cuyas veredas son torcidas, Y torcidos sus caminos.

Serás librado de la mujer extraña, De la ajena que halaga con sus palabras,

La cual abandona al compañero de su juventud, Y se olvida del pacto de su Dios.

Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, Y sus veredas hacia los muertos;

Todos los que a ella se lleguen, no volverán, Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.

Así andarás por el camino de los buenos, Y seguirás las veredas de los justos;

Porque los rectos habitarán la tierra, Y los perfectos permanecerán en ella,

Mas los impíos serán cortados de la tierra, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.

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